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Cuidar la Mente Tras el Terremoto: Herramientas para Recuperar la Calma

El sismo del pasado 24 de junio marcó un antes y un después para todos en el país. Ante un evento de tal magnitud, es completamente normal sentir miedo, angustia, insomnio o una constante sensación de alerta, como si el suelo siguiera moviéndose. Estas reacciones no son una señal de debilidad; son la respuesta natural de nuestro cuerpo y nuestra mente intentando procesar un impacto profundo.

En momentos de tanta zozobra, cuidar la salud mental no es un lujo, es una necesidad para sostenernos y poder apoyar a quienes nos rodean. Recuperar el equilibrio lleva tiempo, pero podemos empezar con pequeñas acciones diarias para calmar el sistema nervioso y recobrar el control:

  • Regula el consumo de información: Mantenerse pegado a las pantallas viendo videos del desastre o leyendo rumores en redes sociales solo alimenta el pánico. Elige uno o dos momentos al día para informarte exclusivamente a través de fuentes oficiales y luego desconéctate.

  • Vuelve al aquí y al ahora: Cuando la ansiedad se dispare, haz una pausa y conecta con tus sentidos. Respira lento, siente tus pies firmes sobre el suelo, mira a tu alrededor e identifica tres objetos que puedas ver y tocar. Esto le avisa a tu cerebro que, en este preciso instante, estás a salvo.

  • Habla de lo que sientes: No te guardes el temor por "no preocupar" a los demás. Compartir cómo nos sentimos con la familia, los amigos o la comunidad alivia la carga. Escuchar que otros sienten lo mismo rompe el aislamiento emocional.

  • Establece pequeñas rutinas: El caos exterior se combate con orden interior. Mantener horarios fijos para comer, intentar descansar y ocuparse en tareas manuales o del hogar le devuelve a la mente una necesaria sensación de normalidad y predictibilidad.

Abrazar una nueva longevidad también significa saber cuándo pedir ayuda. Si la angustia es paralizante o el llanto no cesa, buscar el apoyo de los profesionales de la salud mental o de los equipos de asistencia de nuestra organización es el acto de mayor fortaleza disponible. Vamos paso a paso, un día a la vez; la reconstrucción también empieza desde adentro.